Ningún deseo prende donde hay temor. Este plenilunio se da en Capri, el signo de la normatividad, los modos de vida y la adecuación social. Y está regido por Saturno en Aries, el signo del deseo y la lucha, el impulso de las motivaciones personales y el orgullo de ser como somos. Desear es, en parte, atreverse. Casi ningún deseo se realiza en el curso de la inercia. El deseo requiere movimiento y energía. Y a veces, también, plantar cara. El deseo puede llevar al compromiso con otros caminos que abren y ramifican la vida, más allá del cauce convencional. Y para eso hace falta repensar lealtades y tradiciones, buscar referentes alternativos, cuestionarlo todo... y ensayar modelos de vida diferentes. Ir más allá de lo normativo no es algo ligero ni fácil. Todos los aspectos de la vida se ven revolucionados cuando juramos lealtad a quien realmente somos. Hay una peli de los ochenta en la que un niño veía aparecer, por un portal que había en su cuarto -¿o era su armario, l...
Hace siglos mi madre me pintó un cuadro de la Luna. Era una lunita creciente con naricita y sonrisa, y de la afilada barbilla le salía una barba blanca y dorada, recogida con un lazo rosa. Abajo, en el mar, dos peces buenos la miraban. Entonces no sabíamos nada, ni ella y yo, de mi Luna en Piscis. Pero la Luna llueve y se recoge así, en gotitas de casualidad que nutren nuestra imaginación y nos sostienen día a día. Espero que tengáis un feliz solsticio, amores! Yo voy a hacer una de mis cosas favoritas en el mundo: comer helado. ¡Os cuento! 🍧🥄🍨 ¡Larga vida a la Luna! Hoy, 21 de junio, es el solsticio en Cáncer. El Sol llama al hogar de la reina de la noche: la anfitriona de todo cuanto de vulnerable y tierno hay en este mundo, la gran poetisa, madre de brujas y pueblos. La inigualable luminaria nocturna. Y con el Sol en Cáncer llega la canícula. La estrella del perro, la más brillante, se eleva sobre el gran río y tira de la crecida de las aguas. Todo se calma cuando l...